Gabriela Kizer

Foto: Faride Mereb

Gabriela Kizer nació en Caracas en 1964. Es Licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela desde 1986. Magíster en Literatura Latinoamericana Contemporánea por la Universidad Simón Bolívar en 1993. Desde ese mismo año es profesora de la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela en el área de literatura.

Ha publicado Amagos, (Monte Ávila Editores, 2000),  libro con el que obtuvo el Premio de Autores Inéditos de Monte Ávila Editores, 1999; Guayabo, (Ediciones Arte Dos Gráfico/Ediciones Esta Tierra de Gracia, 2002); Tribu (Editorial La Cámara Escrita, 2011), con el cual obtuvo obtuvo el Premio Internacional de Poesía José Barroeta de la VII Bienal de Literatura Mariano Picón-Salas y Pavesa (Editorial Letra muerta, 2019).

En el área de investigación, su obra comprende los títulos Dita Cohén: Cuentos de mi vida (Grupo Intenso, 2015), Retrospectiva de la Escuela de Artes UCV 1978-2008 (Universidad Central de Venezuela, Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico, 2011), Ida Gramcko (Biblioteca Biográfica Venezolana, «El Nacional», Bancaribe y C.A. Editora El Nacional, 2010)
y Retrospectiva de la Escuela de Artes 1978-1998 (Universidad Central de Venezuela y Fundación Polar, 1998).

Presentación de Rua São Paulo, ganador del Premio Franco-Venezolano a la Joven Vocación Literaria

En los espacios de La Poeteca, se realizó la presentación del libro Rua São Paulo, de Jesús Montoya, editado por Fundavag Ediciones y ganador del Premio Franco-Venezolano a la Joven Vocación Literaria. Las palabras de presentación del libro estuvieron a cargo del Embajador de Francia en Venezuela, Romain Nadal, y del poeta Rafael Castillo Zapata, ambos miembros del jurado.

Jesús Montoya, nació en Mérida en 1993. Es licenciado en Letras por la Universidad de Los Andes. Actualmente cursa una maestría en Estudios Literarios en la Universidad Federal de São Carlos, en Brasil. Es editor de la revista Insilio. Ha publicado los libros Las noches de mis años (Monte Ávila, 2016), ganador del Premio de Obras para Autores Inéditos y Hay un sitio detrás de los incendios (Valparaíso Ediciones, 2017), I Premio Hispanoamericano de Poesía “Francisco Ruiz Udiel”.

Rua de São Paulo, su tercera publicación, es un libro que destaca por la fuerza e intensidad de su lenguaje, sobrio y cercano a la vez, por la intrepidez de sus imágenes, su tono vibrante y la fluidez de una sintaxis poética que se sostiene limpiamente a lo largo de todos los poemas.

El Premio Franco-Venezolano a la Joven Vocación literaria, de frecuencia anual, tiene la finalidad de estimular el desarrollo creativo de la juventud venezolana. Este premio fue inspirado por el reconocido Prix littéraire de la vocation, creado en Francia en 1976 con el objetivo de apoyar a escritores franceses con edades comprendidas entre los 18 y 30 años. Este famoso reconocimiento galardonó al escritor franco-venezolano Miguel Bonnefoy, quien formó parte de la delegación de escritores franceses que nos representó en la Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo (FILUC) de 2016. Fue en ese momento que la Embajada de Francia decide replicar en Venezuela esta actividad con el deseo de que también se convierta en una gran cantera de talentos en el área de  la literatura.

 

       

       

La escritora uruguaya Cristina Peri Rossi gana el premio José Donoso 2019

La escritora uruguaya Cristina Peri Rossi fue elegida en Chile como ganadora del Premio Iberoamericano de las Letras José Donoso en su XIX edición, que desde 2001 otorga la Universidad de Talca a escritores de habla hispana y portuguesa, en homenaje al autor chileno (1924-1996).

El jurado internacional del premio anunció a la ganadora en un acto en Santiago de Chile y consideró la amplia trayectoria de Peri Rossi, de más de 50 años como escritora, la gran cantidad de géneros en los que se desenvuelve y los temas que aborda para elegirla de manera unánime, informó la organización del galardón.

«Siento una emoción tan fuerte que corro el riesgo de que sea la última», dijo Peri Rossi al recibir la llamada con la que la coordinadora del premio, Claire Mercier, le dio la noticia.

«Me siento conmovida y quiero recordar que la literatura, para mí, en esta época tan dura del siglo XXI, es el último reducto quizás contra la frivolidad y la banalidad (…) de esta época, muchísimas gracias a ese jurado que no conozco y que se ha acordado de mí que ya soy una anciana», agregó la escritora uruguaya.

Peri Rossi (Montevideo, 1941) es licenciada en Literatura Comparada y comenzó su carrera como escritora en 1963 con el libro de cuentos «Viviendo».

En 1968 publicó la novela «Los museos abandonados», en 1969 «El libro de mis primos» y en 1972 se exilió en España, país donde se radicó en Barcelona, donde vive hasta hoy.

El presidente del jurado, Cristian Opazo, quien es académico de la Pontificia Universidad Católica de Chile, dijo al anunciar la ganadora que Peri Rossi recibe este galardón «por la excelencia de su amplia obra narrativa, poética, ensayística y periodística así como por su aporte a la difusión de las culturas y de las letras iberoamericanas».

«El jurado reconoce la coherencia ética y estética de una obra que con valentía y rigor ha transitado por senderos de experimentación y plasticidad pública», agregó Opazo.

El rector de la Universidad de Talca, Álvaro Rojas, dijo que el premio de Peri Rossi «es muy merecido porque su aporte ha sido muy sustantivo a lo que es el sentimiento de las sociedades contemporáneas respecto de Gobiernos autoritarios, dictaduras, respecto de, tal como ella misma lo ha dicho, la banalización de la vida cotidiana».

María José Bruña, académica de la Universidad de Salamanca, España, y también miembro del jurado, subrayó que Peri Rossi «es una intelectual que dice la verdad al poder y habla de esas identidades marginales y periféricas, la mujer, el exiliado, el homosexual».

Además de Opazo y Bruña formaron parte del jurado de esta edición Ileana Diéguez, de la Universidad Autónoma Metropolitana de Cuajimalpa, México; Claudia Jünke, de la Universidad de Innsbruck, Austria; Martín Lombardo, de la Universidad de Savoie Mont Blanc, Francia, y Cristián Opazo, de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

El premio José Donoso fue instituido por la Universidad de Talca en memoria del destacado escritor chileno que le da nombre, fallecido en 1996, quien obtuvo el Premio Nacional de Literatura.

El ganador recibe una medalla y un diploma, además de un premio en dinero de 50.000 dólares.

Entre los últimos condecorados se incluyen a los escritores Diamela Eltit, Juan Villoro, Pedro Lemebel, Silviano Santiago, Raúl Zurita y Mario Bellatin.

Fuente: montevideo.com

Fallece el escritor venezolano Francisco Massiani, un día antes de su cumpleaños

En estos tiempos tan duros, la noticia del fallecimiento de Francisco Massiani (02 de abril de 1944 – 01 de abril de 2019) nos embarga de profundo pesar. Un escritor que, sin duda, seguirá en el imaginario venezolano. Para él, el amor era lo más importante que veía en este mundo. “Tal vez también porque este país es, entre todos los que he visto, el que tiene mayor carencia de ternura y de amor”, como comentó en una entrevista.

En 2018 se cumplieron 50 años de su famosa novela Piedra de mar, editada por Monte Ávila. Historia que refleja cómo era la vida de unos jóvenes que se sentían en un mundo sin sentido, en el que la guerrilla era la opción. Aquí el trabajo especial publicado en El Nacional:

Hace 50 años, Simón Alberto Consalvi, en ese momento director de la recién fundada Monte Ávila Editores, le preguntó a un Francisco Massiani de 24 años de edad si tenía algún texto para publicar. Pancho –como es conocido– imaginó la historia de un escritor principiante que decide redactar una novela para evadir sus fracasos en los estudios frente a una chica de la que está enamorado. El autor creyó que la terminaría en tres meses, pero le tomó año y medio.

El resultado fue Piedra de mar, que narra las esperanzas y frustraciones adolescentes de Corcho, un personaje que fue diseñado desde un lenguaje proveniente del imaginario de los jóvenes caraqueños de aquella época. Una de las líneas del texto da cuenta de eso: “Por qué no tocas la puerta, animal… ¿no?, y me fui al baño. Adentro me quedé contando los cuadritos hasta que me dieron ganas de hacer pipí”.

En 1988, Massiani dijo en una entrevista que con la novela quiso atrapar la ciudad en su lenguaje, pues buscaba reflejar de una manera más viva ese tiempo, en el que muchos jóvenes se sentían atrapados en un mundo sin sentido. “La única salida era ser guerrillero o no ser nada”, afirmó en aquel momento. Tres años después, confesó: “La historia es sobre un amor no correspondido. Un amor de juventud y un momento desgarrador”.

A lo largo de 50 años, la novela ha sido reeditada por Monte Ávila y suele ser lectura obligatoria en bachillerato. Además, ha influenciado a escritores, críticos e investigadores.

El escritor Eduardo Sánchez Rugeles recuerda que hizo dos lecturas de Piedra de mar. Primero tuvo que estudiarla de manera obligatoria en bachillerato. “En ese momento la abordé con un poco de fastidio porque era como por hacer la tarea. Sin embargo, sí tuve una conexión con Corcho y su peripecia, y con el vocabulario que utilizaba”, señala. Se la topó de nuevo en el curso de Literatura Venezolana que dictaba el crítico literario Carlos Sandoval en la Universidad Católica Andrés Bello: “Ahí la conexión fue más profunda. Encontré en el trabajo de Massiani algo parecido a lo que yo quería hacer”.

De hecho, cuando el escritor hizo los esbozos de su trabajo Blue label / Etiqueta azul, la novela Piedra de mar estaba allí como referencia: “No diría que fue la más importante, pero sí estuvo ahí”.

La última vez que la novelista y ensayista Victoria de Stefano leyó el texto de Massiani fue hace unos 20 años. Destaca especialmente su sentido del humor y crítico. “Es una novela que te conmueve al hablar del mundo del adolescente entre la afectividad y los temores”, señala. Incluso critica que El túnel, de Ernesto Sabato, estuviese tanto tiempo como parte de las lecturas del bachillerato cuando –afirma– Piedra de mar es mejor.

Para Eritza Liendo, profesora de Literatura venezolana en la Escuela de Comunicación Social de la UCV, la obra es un ícono de la literatura juvenil: “La leí cuando ya había salido del bachillerato. Me impactó su frescura y tierna honestidad”. Desde un punto de vista más analítico, recuerda que Julio Cortázar dice que para que una obra trascienda debe estar dotada de intensidad, tensión y significación, elementos que, considera, posee Piedra de mar. “A mi modo de ver, el más relevante es la significación. Creo que la gran virtud de la novela es que recoge el alma juvenil. Es decir, el despertar de la sexualidad, la educación, la construcción de la propia entidad”, argumenta.

En una línea no tan favorable, el crítico Carlos Sandoval opina que Piedra de mar le parece un texto bien elaborado y logrado, pero que no posee elementos que hagan reflexionar al lector. “De la novela recuerdo pasajes bucólicos, divertidos, alegres, pero no diría que la leería de nuevo, a menos que sea para un trabajo de investigación. No es una obra que haya roto con un modo de entender la novelística”, expresa. El profesor considera que la popularidad de la obra se debe a las circunstancias en las que apareció y por su inclusión en el pénsum del bachillerato. “La época de la guerrilla es un elemento que no podemos perder de vista, así como el tema de los manuales de educación secundaria. Quizás su popularidad también se debe a la resonancia que algunos lectores le han dado o porque muchos escritores actuales conocieron la literatura por esa obra”.

Sánchez Rugeles señala que no hay una receta para saber por qué una pieza se vuelve popular y permanece en el tiempo. “Simplemente son fenómenos de la cultura. Hay un misterio interesante porque algunas obras se quedan y conectan con ciertas generaciones, y esta novela de Massiani lo logró”.

Juan Carlos Méndez Guédez estudiaba en el liceo Urbaneja Achelpohl cuando leyó Piedra de mar por primera vez. Apenas revisó un fragmento, la compró. Cuenta que quedó fascinado “por la fuerza de esa voz, su humor, la hondura del personaje. Hablaba de temas que me resultaban próximos. Se movía por escenarios que yo reconocía. Sentí que Corcho era un amigo cercano, era yo mismo, que era alguno de mis vecinos. Que era todos nosotros a la vez”.

Piensa que es una novela que apareció en un momento en el que la literatura estaba enfrascada en inmensos proyectos narrativos que buscaban alcanzar los grandes temas de la identidad. “Por eso fue una bocanada de aire fresco, una voz original, diferente a lo que ya comenzaba a ser una retórica grandilocuente”, explica. Sobre si ha influido en sus novelas, dijo: “Pienso que sí. En algunos de mis libros intenté ese diálogo y surgían personajes que intentaban alcanzar esa frescura, ese humor de Corcho. Ojalá lo haya logrado”.

A pesar de que es conocido por su trabajo literario y sus dibujos, Massiani suele decir que lo más importante para él es el amor, uno de los temas que aborda en Piedra de mar: “Es lo único importante que veo en este mundo. Tal vez también porque este país es, entre todos los que he visto, el que tiene mayor carencia de ternura y de amor”.

El cuentista

Aunque Francisco Massiani es muy conocido como el autor de Piedra de mar, sus cuentos son muy significativos dentro de su obra. Entre sus libros de relatos se encuentran Las primeras hojas de la noche, El llanero solitario tiene la cabeza pelada como un cepillo de dientes y la compilación Relatos. Eduardo Sánchez Rugeles recuerda especialmente “Un regalo para Julia”, uno de los más populares del escritor.

Carlos Sandoval señala que Piedra de mar no es la obra medular de Massiani. Considera que una parte importante está contenida en sus cuentos que, dice, transmiten mucha fuerza a través de los personajes. “Me parece que están muy bien elaborados desde el punto de vista de la resonancia”.

A Massiani, más allá de crear, lo que le gusta es disfrutar de la vida. Hace seis años, cuando le otorgaron el Premio Nacional de Literatura, dijo en una entrevista a El Nacional: “A mí, que no tengo en la cartera absolutamente nada, me van a dar un premio de 20.000 bolívares. ¡Imagínate! Soy rico. ¡Qué dicha, así puedo invitar a los amigos a tomarse unos whiskys!”.

Texto: Isaac González Mendoza para El Nacional. | Foto: Cristina Reni.

En el poemario de José Manuel López, una vez más la poesía sale a la calle

El jardín de los desventurados “conjuga dos palabras que podrían ser contrapuestas: el jardín, el que era, es hoy solo mención. Y los desventurados, los habitantes de ese erial”, así lo ve el escritor Alberto Hernández, quien comparte su nuevo comentario sobre los poemarios que forman parte de la Colección Primera Intemperie de La Poeteca, publicada en 2018.

Después de su lectura el escritor formula las siguientes interrogantes: ¿Cómo se dice de una poética cuyo contenido sacude todas las vértebras? ¿Cómo decir de las imágenes que convulsionan junto con los personajes que en ella se mueven y los mismos lectores, protagonistas también de muchas de las carreras, heridas, desventuras y dolores aquí revelados?

A lo que él mismo responde: “Que sean solo preguntas. Que no haya respuestas. Que la lectura sirva de viaje por las tantas páginas que faltan por escribir. Las que vendrán, como el título del libro de Blanchot”.

Agradecemos, de nuevo, a  Alberto Hernández por su lectura y a Letralia por el espacio.

Poeta W.S. Merwin, ganador de dos Pulitzer, muere a los 91 años

El prolífico y versátil maestro de la poesía moderna W.S. Merwin, quien desarrolló su carrera en un amplio rango de estilos en los que celebró la naturaleza, condenó la guerra y la industrialización, además de tratar de alcanzar el elusivo pasado, ha muerto a los 91 años.

Merwin falleció el 15 de marzo de 2019, mientras dormía en su casa en la isla hawaiana de Maui, informaron su editorial Canyon Press y The Merwin Conservancy, una organización sin fines de lucro que creó junto con su esposa.

Galardonado con el Premio Pulitzer, fue autor de más de 20 libros y uno de los poetas más destacados por décadas, desde sus primeras obras inspiradas en mitos y leyendas, a sus meditaciones más recientes sobre la edad y el tiempo.

Escribió rima y verso libre, así como un libro en verso sobre el colonialismo y el nacimiento del Hawaii moderno. Al igual que su héroe Henry David Thoreau, lo inspiraban por igual la reverencia hacia el planeta y la furia contra la injusticia.

“Es una artista con un perfil espiritual muy claro, así como una coherencia intelectual y moral que englobaban su vida y su obra”, dijo alguna vez su colega poeta Edward Hirsch.

En protesta por la Guerra de Vietnam rechazó el Pulitzer en 1971 que se le había otorgado por The Carrier of Ladders.

Entre otros reconocimientos recibió el Premio Nacional del Libro por Migration en 2005, un Pulitzer en 2009 por The Shadow of Sirius y premios a la trayectoria como el Premio Tanning, el Premio Bollingen y una medalla de oro de la Academia de Artes. Fue elegido como poeta laureado en 2010, cargo que tuvo por un año.

Los cambios en su obra no fueron menos dramáticos que los cambios en su vida, que abarcó diferentes continentes y religiones. Hijo de un ministro presbiteriano, fue criado en Nueva York durante la Gran Depresión, pasó su juventud en Francia, México, España e Inglaterra, y vivió sus últimas décadas como budista en una casa alimentada con energía solar que diseñó en una vieja plantación de piñas rodeado de selva en la costa noreste de Maui.

Texto: Excelsior.