Blanca Strepponi

[vc_column_text]Recientemente, la escritora Blanca Strepponi resultó ganadora del Premio de la crítica, mención Poesía, con su obra Crónicas budistas, libro publicado por el sello Dcir Ediciones. Esta obra resultó elegida entre 25 poemarios que fueron postulados, y en el momento más difícil compitió con cuatro finalistas: Yolanda Pantin, con Bellas ficciones; Carmen Verde, con Canción gótica; Contra el viento del norte, de Odette da Silva; y Los días arqueados, de Luis Eduardo Barraza.

Para esta edición del Premio de la Crítica, organizado por Ficción Breve Venezolana con el apoyo de la Fundación para la Cultura Urbana, el jurado estuvo conformado por Teresa Casique, Ricardo Ramírez Requena y Arnaldo Valero, quienes expresaron en el veredicto que la obra: “consiguió una voz que es a la vez una poética que se solidariza con el devenir del ser humano desde una perspectiva ética y reverencial, ergo con ‘respeto y veneración’”.

Blanca Strepponi (Buenos Aires, 1952) es escritora y editora. Entre sus numerosos libros destacan la obra de teatro Birmanos (1991), el libro de relatos El médico chino (1999), y los libros de poemas El jardín del verdugo(1992), Diario de John Roberton(1996),Balada de la revelación (2004),Las vacas (1995) yPoemas visibles(1998).

Además, ha recibido reconocimientos como el Premio Bienal Ramos Sucre de Dramaturgia, el Premio de Poesía Casa de la Cultura de Maracay y el Premio de Narrativa Alfredo Armas Alfonzo. También, ha trabajado en cine como coguionista de las películas Mecánicas celestes y Piel. Comenzó su trabajo en la industria editorial en 1977, trabajando durante varios años como productora gráfica en Monte Ávila Editores y para numerosas publicaciones periódicas como las revistas Nueva Sociedad,Criticarte y Zona Franca, entre otras. Blanca Strepponi fue responsable de las publicaciones del fondo editorial Fundarte, cofundadora del Fondo Editorial Pequeña Venecia y creadora de la editorial Los Libros de El Nacional.

A continuación, compartimos una pequeña muestra de poemas del libro Crónicas budistas, ganador del Premio de la Crítica 2018:

 

I

Fui intoxicada durante los largos años previos a la guerra
buscaba inútil refugio para mi mente

 

Cuando abría la ventana
ráfagas de odio llegaban con el aire
los ríos se desbordaban
y el barro inundaba las calles
ruinas y desconfianza
ira y vergüenza
resentimiento e indiferencia
temor y dolor

Los amigos se dieron las espaldas
con palabras como puntas de flechas

 

Quise ser budista
pero no pude

 

 

III
Noticias

 

Escucho entrecortada la voz de mi amiga
a 5.098 km de distancia

 

Dice que está bien
que la vida continúa
con interrupciones imprevistas

 

Que a veces encuentra lo que necesita
y muchas veces no

 

Dice que desplazarse no siempre es posible

 

Hay que tomarlo con calma
Dice que la niebla todo lo cubre

 

 

X

El calor extremo se ha llevado todo

 

Ya no hay electricidad
el silencio es completo
salvo el suave llanto de un recién nacido
que llega hasta mí desde algún edificio

 

así sin distracciones comienzo a leer
la historia cruel del hermoso caballo que robaron
en mi otra patria
para matarlo y vender su carne

 

También otros caballos robados
sufrieron ese destino innoble
Sus nombres tocaron el corazón de mi amigo el poeta
cuyas palabras comprendí de inmediato:

 

mi otra patria es el país con forma de mancha de sangre

 

Hemos conocido a alguien
casi sin pensar
casi sin prestar atención
apenas registramos algún detalle

 

Pero después la vida trae otras cosas
pequeñas ramas que van a dar a la orilla:

 

canta mantras con su voz extraña
como de otro tiempo
luego su cabello negro y liso
se hace familiar
y finalmente
un sentimiento de hermandad nos une

 

Un día anuncian:
ella regresa a su país lejanísimo

 

Y decimos adiós,
tal vez en otra vida

 

 

El jardín del templo

 

Es verano y ha llovido durante días enteros
la hierba está altísima
plantas, flores, árboles, frutos
parecen crecer minuto a minuto

 

Tal vez se sienten libres
pues no hay humanos
en estos días de vacaciones
salvo cuando llego por las tardes
para alimentar al gato del templo

 

Hoy encuentro que un arbusto ha extendido sus ramas
hacia el sendero reservado a las personas
como diciendo: esto ya no es vuestro

 

La higuera está cargada de frutas
y son tantos los pájaros que llegan a alimentarse

 

Las pequeñas cotorras bulliciosas e incluso un colibrí
de asombrosa y diminuta belleza

 

Cuando llego se escucha un poderoso aleteo
son los pájaros que abandonan el jardín de mala gana

 

También cientos de abejas y avispas han tomado parte del jardín
Esto ha sucedido en apenas unos días

 

He comprendido la lección de la naturaleza
Hoy somos pocos reunidos en el templo
Afuera se desata una tormenta
el sonido de la lluvia acompaña nuestras reverencias

 

Agradecemos todo
También la lluvia que lava las calles
limpia el aire
y calma la furia[/vc_column_text]