Nostalgia y tijeras: los collages de Pamela Rahn Sanchez, por Roberto Echeto

La sensibilidad no puede encerrarse en un sólo lenguaje. De eso dan cuenta los collages que presenta Pamela Rahn Sánchez en La Poeteca a partir del 17 de octubre de 2019 y de los que habla en esta breve entrevista.

¿Qué es el collage para Pamela Rahn Sánchez?
Es otra forma de contar y de escribir. Es una forma de crear una historia que ni yo misma conozco muy bien y que se va creando a través del inconsciente y a través del acto de recortar, yo no sólo utilizo la imagen sino la palabra y busco que esté en armonía con la imagen y que más bien la reafirme. El collage para mí es algo muy ligado con el símbolo y los sueños
 
¿Encuentras una relación entre escribir y producir imágenes?
Si, sin duda hay una relación entre el hecho de crear una imagen con papel, que es mi caso, porque yo hago collage analógico y crear una imagen escrita. Creo que lo que une al collage y a la poesía es la cualidad metafórica que tienen ambos.
 
¿Dónde nace esa cualidad metafórica: está en las imágenes de las que te apropias o está en las conexiones que estableces en los collages?
En la imagen que voy construyendo con las distintas imágenes. Igual muchas veces lo que queda de las imágenes de las que me apropio es el 1 % o, incluso, la textura que la imagen me puede dar. Yo siento que el collage tiene una cualidad surrealista e intuitiva. Es casi como un cadáver exquisito en donde tú mismo eres todos los autores que lo conforman. Tienes que desdoblarte para luego volverte una unidad y construir la metáfora con las conexiones.
 
¿De dónde tomas las imágenes? ¿Tienes alguna fuente preferida?
De libros viejos, de revistas de moda, de libros de botánica, de libros de cine, de libros de viajes. Estoy en constante búsqueda de material: fotografías antiguas, hojas naturales secas… No me gusta la estética moderna. Mis collages tienden hacia la nostalgia. Me gusta mucho utilizar fotos en blanco y negro o en sepia y combinarlas con distintos elementos de colores, por ejemplo.
 
¿Cómo se compaginan tus collages con tu poesía?
Creo que son cosas distintas. Mi poesía y el collage a veces se unen y me permiten crear una a partir del otro y viceversa. He creado collages a partir de mis poemas, con alguna frase en mente, o he creado un poema mirando fijamente un collage, o incluso partiendo de la imagen y de las palabras del collage. Eso sucede mucho en mi libro más reciente, Breves poemas para entender la ausencia, en donde también trabajé con la técnica de black poetry. Pero esa relación no siempre sucede y me gusta que sean dos cosas distintas. En mi poesía puedo ser más moderna, más cruda; en cambio en el collage sí me gusta mantener esa capa de belleza.
 
Dices que no te agrada la estética contemporánea, pero es curioso lo que hemos redescubierto del collage gracias a Instagram y a otras redes. Tal vez nunca dejaron de existir los cultores de ese medio de expresión, pero ahora sabemos que hay mucha gente en todas partes del mundo recortando y pegando imágenes. ¿Cómo ves ese fenómeno? ¿Crees que con la poesía pasa algo parecido?
Creo que la era digital, que es la que estamos viviendo, es completamente visual, o diría por lo menos un 90 % dominada por lo visual y eso es gracias a que casi todo se crea a través de la pantalla, y si no se crea, como es el caso del collage analógico, se comparte a través de las pantallas. Creo que la sobreinformación a la que estamos expuestos en esta época ha dado pie al sobrestímulo, y al tener tantos estímulos, queremos tomarlos todos a la vez, y el traslado a la imagen es una consecuencia de ello porque la imagen tiene la capacidad de generar símbolos y trasmitir de manera mucho más rápida lo que queremos expresar. La rapidez en el consumo de la imagen muchas veces no le hace justicia al tiempo de creación de esa imagen, ya sea fotográfica, collage, o ilustración. También creo que cada quien tiene un proceso distinto. Yo empecé con la imagen porque estudié cine y luego me trasladé a la palabra, específicamente a la poesía, y luego de nuevo a la imagen con el collage. Vivo en una migración constante entre la palabra y la imagen. El fenómeno del collage en las redes sociales como Instagram no me impresiona porque como estamos consumiendo imágenes todo el tiempo, a muchas mentes les llama la atención el hecho de combinarlas y ver qué significado pueden crear o qué pueden llegar a transmitir. Creo que estamos en la era del collage porque el internet es un gran collage a niveles monumentales. Es un collage que nunca termina.
 
¿Crees que hay algo en la época que nos hace ver con mayor curiosidad el trabajo de los poetas que además de escribir poesía, producen collages? Pienso en este momento en el material que presentó hace poco Rafael Castillo Zapata.
Si, creo que los poetas producían collages desde hace mucho tiempo. De hecho, si te pones a investigar, en la tradición poética hay varios. Ahora mismo se me ocurren los nombres de Wisława Szymborska, William Carlos Williams, Juan Luis Panero, incluso hace poco me enteré de que Héctor Hernández Montecinos hizo collage. Creo que es justo por lo que te decía: el collage es muy metafórico, y la poesía también, y en la era donde lo visual se mezcla con la palabra, y se vuelven casi lo mismo, el collage genera un entusiasmo especial. También creo que a pesar de que me estoy contradiciendo acerca de la rapidez, también es interesante que un mundo tan lleno de imágenes, alguna nos haga detenernos a observarla y entenderla. Los buenos trabajos tienen esa cualidad.